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Revolución es sentido del momento histórico

 
Elam, una esperanza para los hondureños PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
sábado, 17 de marzo de 2007

Elam, una esperanza para los hondureños
Por Faustino Ordoñez

 

La Habana, Cuba. Al ingresar al laboratorio, varios estudiantes se distraen tocando un órgano del cuerpo humano. "Mire, este es el intestino grueso", señala una jovencita originaria del occidente de Honduras.

Esta muchacha, confundida entre un grupo de estudiantes de diferentes nacionalidades, es parte de los 900 hondureños que cursan estudios en la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam), una institución académica creada en 1999 por el presidente Fidel Castro conmovido por las necesidades médicas de los centroamericanos que fueron víctimas de los huracanes Mitch y George en 1998.

Honduras es uno de los países beneficiados con este servicio de formación académica gracias al cual ya se graduaron 350 médicos generales de los que unos 100 cursan especialidades.

LA INSTALACIÓN

Pese a que Cuba no tiene los mismos problemas de inseguridad que hay en otros países, el ingreso a la Elam no es fácil. Ningún cubano, salvo que sea empleado, puede ingresar a la institución y si es extranjero tiene que acreditar que es pariente de uno de los estudiantes.

Esta universidad acoge a unos 12 mil estudiantes procedentes de 28 países, en su mayoría de América Latina, África, Asia y, paradógicamente, de Estados Unidos.

Está ubicada a casi cuatro kilómetros al noreste de La Habana, frente al mar, en el local que antes ocupaba la academia naval "Granma". Consta de varios edificios acondicionados para la enseñanza ubicados sobre una superficie de un millón 200 mil metros cuadrados.

Tiene una estructura propia para un centro de enseñanza superior con un rector, cinco vicerrectorías, direcciones, consejos de asesoría, secretaría general, administración, servicios generales, vigilancia y más de 1,900 empleados que en su mayoría están al servicio de los estudiantes.

LA ENSEÑANZA Y LOS PROFESORES

Esta universidad cuenta con 504 profesores que se caracterizan por su alto nivel científico, elevada preparación pedagógica y profunda sensibilidad humana. La mayoría, unos 250, proviene de centros de investigación superior y de instituciones científicas cubanas.

Un elemento, que no es propio en la docencia hondureña, es que estos maestros no reciben sueldo adicional por dar clases en la Elam. Ellos reciben un salario general del sistema de salud cubano.

Entre los profesores hay una muy querida por los alumnos, Lidia Cardellac, autora de los libros de bioquímica que se utilizan en las 22 facultades de medicina cubana (incluyendo la Elam) y que sirven como referencia bibliográfica en muchas facultades del mundo.
Cardellac está jubilada, pero hace un trabajo de voluntariado en esta institución educativa. Los estudiantes deben sentirse orgullosos con este tipo de maestros, en opinión del ex vicerrector Ángel Selva.

Los estudiantes cursan la carrera en seis años de los cuales los primeros dos los pasan en la Elam y del tercero en adelante los distribuyen en las 21 facultades de medicina localizadas en todo el país donde combinan la teoría con la práctica. Antes de iniciar el plan de seis años tienen que hacer un curso de premédico que dura seis meses.

Desde que comenzó a operar la Elam, los estudiantes hondureños se quedan en La Habana a partir del tercer año donde hay ocho facultades, ocho hospitales y 477 policlínicos.

"Tenemos un plan de estudios que se hace por semestre, aquí están incluidas las asignaturas, las estancias con un plan temático y un plan analítico de horas por cada una de esas asignaturas", dijo el rector Juan Carrizo Estévez, entrevistado en su despacho.

"Es un plan integrado que tiene una sincronización, una secuencia, donde cada semestre va concatenándose con el próximo y así hasta que termina la carrera y con una vinculación muy estrecha de la teoría con la práctica", añadió.

El estudiante que no apruebe un semestre no puede continuar el otro. Tiene que repetir las clases aplazadas. Los que no dominan el castellano reciben un curso de lenguaje intensivo y los que llevan una mala base de secundaria reciben una que otra tutoría.

Los exámenes teóricos son diarios, sobre la base conocida el día anterior a los que se suman los prácticos hechos en los laboratorios. Al final del semestre se practican exámenes generales. Mientras transcurre el semestre, los estudiantes son sometidos a conferencias y seminarios impartidos por investigadores de la ciencia médica.

El rector Carrizo Estévez se mostró sorprendido cuando se enteró que en Honduras a finales del año pasado algunos miembros de la Junta de Transición de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah) pusieron en duda el plan de estudios y la calidad de la enseñanza en la Elam cuando la misma Unah avaló el plan académico en 2002.

CÓMO VIVEN

Los hondureños que ganan una beca para estudiar en Cuba viajan conscientes de que nunca estarán como en su casa, pero al mismo tiempo están seguros de que el tiempo se encargará de brindarles una merecida compensación. La primera dificultad es la comida. "Me costó un poco adaptarme, especialmente por la falta de tortillas", dijo una estudiante.

Los jóvenes duermen en cubículos colocados uno tras otro en cada uno de los pisos destinados para este fin. Cada cubículo tiene entre cuatro y ocho alumnos que duermen en camas individuales. En la parte superior de las camas algunos han colocado fotografías de sus seres queridos y la bandera de su país. El gobierno les da todo, desde cepillos dentales hasta papel higiénico. Aparte, les asigna mensualmente cien pesos cubanos para otras necesidades.
Los alumnos pasan encerrados entre lunes y viernes. Pero del mediodía del viernes hasta la noche del domingo están autorizados para salir del edificio.

Como la mayoría son de escasos recursos económicos, prefieren ir a pasear al pueblo de Baracoa, ubicado a un kilómetro de la Elam. Aquí compran comida o asisten a pequeñas fiestas organizadas por ellos mismos.

Algunos se van a pie, pero otros suelen irse en bicitaxis movidos por un cubano que les cobra menos de cinco pesos.

Taria Hart, procedente de un grupo étnico hondureño, explicó la razón por la cual aplicó a una beca en la Elam. "En primer lugar por recursos económicos, somos pobres de etnias abandonadas por el Estado. Aquí hemos aprendido a ser humanistas. Es lo mejor que me pudo haber pasado".

Los estudiantes lamentan el alto costo de una llamada telefónica de Honduras a Cuba. Por cada minuto Hondutel cobra 38 lempiras. Esto se debe al embargo de Estados Unidos. ¿Podría hacer algo el gobierno de Manuel Zelaya?
 
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